
Por: Roland Denis | | Versión para imprimir
Si hay algo curioso dentro de los detalles mas curiosos de nuestro tiempo es que la lucha no termina de expandirse, se convierte en guerra allí donde los imperios están interesados en ella. La izquierda pequeña como la llamaríamos junto con los grupos autónomos sin duda que se han fortalecido pero todavía no termina de juntar suficiente fuerza como para poner en jaque a este gobierno. El globalismo anglosajón sigue su camino imperial arrazando mediante guerras reales o provocaciones que ya se funden sobre nosotros como es el caso de la confrontación con Guyana. Siempre seremos un blanco fácil mientras esa fuerza no logre organizarse y acumularse. La salida financiera del capitalismo monopólico deja que sea la corrupción y toda forma de mafias actúen sin mayores oponentes mientras lo que siempre ha sido la raíz de la resistencia básicamente cultural y política se dispersan en actos que tienden a sumergirse mas en lo simbólico o en una retórica ambigua que a la final es la que aprovecha el poder oscuro para generar leyes y decretos totalmente a favor del capital. No tenemos la decisión de confrontar de una vez por todas esta realidad mientras toda la industria y desarrollos tecnológicos se debilitan al igual que toda la valoración del trabajo que en nuestro caso llega al punto cero.
En definitiva la lucha no termina de activarse en su máxima expresión porque no existe la decisión para ello, y por mas miedo a la multitud que se ve en las caras de quienes de manera ilegal, anticonstitucional y fraudulenta ello hasta ahora no sirve para tomar la suficiente decisión de lucha.
Ahora de que lucha hablamos? Ya el febrero 27 del 89 exploto algo que acabó con la republica de ese entonces. Todo comenzó desde el interior del país donde el saqueo se hizo común. Se trataba de un pueblo que estableció una feroz convicción frente a un poder que para el momento vivía dentro de una opresión que no cesaba. Pero a pesar de la horrible matanza del 27F el pueblo mantuvo su decisión de lucha, algo que tumbó a la cuarta república como se hizo llamar. En tramos 10 años después dentro de un proceso que en su inicio tenía todas las características de un proceso revolucionario. Pero que fue lo que lo dejó atrapado. El propio Chávez a pesar de su muerte ha debido responder por sus responsabilidades antes que ocurra su fatalidad. Sucede que un líder tan querido degrado su propio discurso y comenzó a criminalizar lo mas común en los primeros momentos de esta revolución, cuales eran las manifestaciones permanentes contra la impunidad que se impuso ante toda una oligarquía, iglesia, que prepararon el golpe de 2011. La rabia era profunda y de allí la criminalización de esa misma rabia, en otras palabras el abandono del liderazgo de esta épica lucha fue degradando las condiciones de una lucha que ya tenía prácticamente dos décadas y poco a poco fue creando las condiciones para que luego de la muerte de Chávez la llamada quinta república tome las formas de un estado mafioso. Es por estas razones por las cuales lo que fue una revolución social justiciera y activa se convirtiera en todo su contrario. Si a ver vamos en una contrarevolución que sigue el modelo turco, con la diferencia de que allí con el arresto de quien seguramente iba a ser su próximo presidente, al ser arrestado si ha creado las condiciones de una gigantesca movilización que seguramente produzca las condiciones de un huelga general.
La gran diferencia es que en ese país si se están creando las condiciones de una lucha contra un poder absolutamente autoritario mientras que en nuestra tierra el miedo a la represión, el feudalismo moderno ha impedido que esta fuerza se desate estando en situaciones sociales mucho peores. Podemos decir entonces que la lucha comienza contra nosotros mismos, hay muchas maneras de desviar ese miedo y podemos lograrlo, empezando porque nuestros cuerpos no tienen porque mostrarse impunemente para eso existe la clandestinidad y si no puede lograrse vale la lucha frontal como lo han demostrado en Turquía y la resistencia pro palestina en los países europeos y aunque parezca una locura dentro del propio judaísmo no sionista. Por ello cuando se hable de la inevitable lucha que nos toca ella comienza superando el terrorismo de estado ya impuesto en los últimos meses y superarnos a nosotros mismos, eso supone abordar el riesgo en una lucha sin tregua.

Roland Denis
Luchador popular revolucionario de larga trayectoria en la izquierda venezolana. Graduado en Filosofía en la UCV. Fue viceministro de Planificación y Desarrollo entre 2002 y 2003. En lo 80s militó en el movimiento La Desobediencia y luego en el Proyecto Nuestramerica / Movimiento 13 de Abril. Es autor de los libros Los Fabricantes de la Rebelión (2001) y Las Tres Repúblicas (2012). jansamcar@gmail.com