
Los gringos los humillan, escupen, secuestran pero, siguen amándolos… Absolutamente!
Por: José Sant Roz |
- Un grupo de venezolanos estacionados, varados en México, vive gimoteando y diciendo que se encuentra sufriendo entre la dictadura de Venezuela y el Sueño Americano. Y a esa gente, el gobierno del presidente Maduro pronto los traerá de vuelta a nuestra tierra. Muchos, no obstante, aquí llegan de mala gana y aun amando con locura el modelo gringo de vida. Porque se da el caso de que todavía aquí exista gente que tiene familiares secuestrados por el miserable Trump y el cerdo de Bukele que viendo a la vez todo el asco y el desprecio que María Corina Machado siente por ellos, la siguen amando, admirando y apoyando. Ya esto no es locura, eso sobrepasa cualquier colmo de los colmos, cualquier deformación delirante del cerebro. Arrechera contra esa gente es imposible ya tenerla, como tampoco lástima, es algo en lo que es preferible ni siquiera pensar.
- En un reportaje de los gachupines del diario «El País», se recogen varias de estas historias, habla de una familia venezolana que logró llegar a Tapachula, luego de cruzar infiernos. En Tapachula una banda de asesinos la secuestraron, y las pusieron a trabajar como esclavos, «limpiando baños, barriendo sus suelos, todas esas cosas». Absolutamente. Entonces les obligaron a escribir a casa, allá en Venezuela, para que sus parientes enviaran el rescate. No fue mucho, pero algo mandaron. Absolutamente. Refiere el relato que salieron de Puerto Cabello, atravesaron cinco naciones: Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, Guatemala, y de México no pudieron seguir hacia el Sueño de Sublime Billete Verde. Allí fueron frenados. Absolutamente. El 20 de enero, sus sueños se ensanchan cuando El Catire es investido presidente, llevándose el gran chasco de que la frontera ha sido blindada. Una gente que jamás había pensado en política de partido iban con el plan de pedir asilo, acicateados, insisto por el demencial Sueño Americano tal cual como lo pintan en Hollywood. Dicen aquella familia venezolana: «Nosotros estábamos a la deriva, no teníamos dinero, nada, pues». Les hablan de que a El Catire le ha dado por cazar venezolanos, deportarlos, torturarlos, definirlos como terroristas y mandarlos a la prisión «de alta seguridad junto a pandilleros en El Salvador». Absolutamente.
- Están sufriendo, pero algunos lamentablemente pensando en el regreso y todavía soñando con los zapatos y las ropas de marca que no se pusieron, lamentando no haber podido ver los rascacielos de Nueva York tal como se lo refirieron paisanos que sí lograron dar el salto (aunque ahora se encuentran señalados de terroristas en El Salvador). Hoy, llorando está esta gente porque tiene que regresar. Se encuentran «a las puertas de la Embajada de Venezuela en Ciudad de México, suplicando por un vuelo humanitario de vuelta a la dictadura de la que huyeron». Pero allá está María Corina en su Absolutamente. Con mucha pena por tener que regresar dice esta gente: «-No se nos dieron las cosas como queríamos, pero pues ahí ya se nos escapa de la mano, y realmente necesitamos esa ayuda humanitaria de parte del dictador Nicolás Maduro. Pero allá está Absolutamente, por lo menos».
- Según el referido reportaje, como esta familia, existen otras 200 agolpadas a las puertas de la Embajada venezolana en México, unos a otros contándose sus cuitas y misterios, sus dolores y frustraciones, penas y recelos. Son familias que no tienen pasaportes, y lamentan en el fondo tener que recibir la ayuda del Gobierno bolivariano para volver. El reportaje del diario de los miserables del diario «El País», dice que llevarlos de vuelta a su patria no es una prioridad de Maduro ni «para la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, a pesar de su acuerdo con Maduro para colaborar en la repatriación».
- Añade en el reportaje el miserable franquista Alejandro Santos Cid: «Trump ha encarnado en los venezolanos todos los males, los reales y los ficticios, que aquejan Estados Unidos. MADURO, AFERRADO AL PODER EN UN TIEMPO EN QUE INCLUSO SUS VIEJOS ALIADOS LE DAN LA ESPALDA ANTE LA SOSPECHA DE FRAUDE EN LAS ÚLTIMAS ELECCIONES (tenían que meter su cuña porque si no, no se lo publican)…
- Aun pasando las de Caín, estos migrantes no dejan de hablar paja contra Venezuela. Dice un tal Douglas Zapata que en 2017, cuando todavía vivía en Valencia, lo asaltaron. «Se resistió. Le lanzaron ácido a la cara. Le cegaron un ojo por completo, por el otro algo alcanza a ver aún. Tras aquello, no pudo operar la grúa que le había dado de comer los últimos 20 años y emigró a Perú. Pintó casas allí cinco años. En 2024 se puso en marcha de nuevo para reunirse con una hija en Nueva York. Al poco de entrar en México lo raptaron, también. Viajaba con su hijo y su nuera, embarazada de nueve meses. Los secuestradores se apiadaron de ellos. En tren, llegaron a Torreón, en la norteña Coahuila. Apenas descendieron de los vagones, pusieron rumbo al hospital y allí nació el niño en febrero de 2024. Decidieron esperar un tiempo antes de volver a dirigir sus pasos a Estados Unidos, darle unos meses de tranquilidad al bebé. En esas, llegó Trump y cerró el camino». Pero pese a todas esas inimaginables torturas eso era preferible a vivir en Venezuela. Toma!
- Y lo dicen llenos de penas esto migrantes venezolanos: «Ese era el sueño, como todo el mundo tenía acá, el SUEÑO AMERICANO, pero no se dio, y bueno, aquí nos quedamos». Torturados, pateados, despreciados y humillados siguen en busca del Sueño Americano. Dice que «su hijo, su nuera y su nieto van a buscarse la vida en Torreón. Yo de verdad no me quiero quedar porque no siento este país, así como de bienestar, como sí lo es el del Sueño Americano». Aterrado por lo que ve en las noticias, recapacita un poco y agrega: «Y, de hecho, aunque volvieran a abrir la frontera con Estados Unidos yo quiero regresarme a mi país. Ya mi meta es estar con mi familia. Allá no habrá headphone como aspirábamos tener varios, no habrá zapatos Adidas, calzones o chaquetas de marca, pero encontraremos caraotas, yuca, ocumo y cambures… aquí estoy, soy discapacitado e hipertenso, no me dan trabajo, estoy solo, quiero volver a mi país, pero lástima porque casi lo lograba, eso el SUEÑO AMERICANO». Sigue didiendo el reportaje de Alejandro Santos Cid: «Lamenta que, pese a su discapacidad, todavía no le hacen hueco en el avión. Mientras, duerme en una pensión en el Zócalo a 100 pesos la noche. Sabe que en Venezuela las cosas no están fáciles, pero a estas alturas, no pueden estar peor que aquí: «Está un poco complicado, pero la familia subsiste y trabaja y echa ganas, como en todos lados hay que echarle ganas. Por lo menos tengo mucho apoyo de mi familia allá y eso es lo que quiero». Absolutamente!!!!!